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Una historia de supervivencia y valentía Eric J. Balaguer, MD
 El Dr. Eric Balaguer, aquí junto a su
esposa la Dra. Ana Carolina Victoria especialista en cirugía plástica Nacido un 2 de mayo en San Juan, Puerto Rico e hijo del General
Joaquín Balaguer y Leila Padilla, Eric es el menor de tres hermanos. Desde muy temprana edad Eric mostró su
afición por los deportes destacándose en natación y el voleibol, deporte que lo hizo entrar a la Universidad
Estatal de Ohio, donde se destacó como estudiante y atleta.
En el otoño de su segundo año universitario su vida tomó un giro dramático cuando
una mañana, durante una práctica, un compañero le advirtió de un bulto en el lado izquierdo del
cuello. ¿El diagnóstico? Hodgkin. Dieciocho años de edad, a miles de kilómetros de mi familia,
sentado frente a un cirujano muy frío y con un déficit de comunicación, Eric se armó de valor
para luchar contra este mal que para él era totalmente desconocido.
Bajo la tutela de su hermano, un estudiante de medicina en la Universidad de Cleveland, Balaguer inició
un largo tratamiento que comenzó con una biopsia de médula ósea, una operación para extirpar el
bazo y una biopsia de hígado que como resultado le causó trastornos físicos como la irritación
de la mucosa del esófago por lo que le fue difícil tragar, un cambio en mis papilas gustativas y la pérdida
de treinta y cinco libras de peso, un efecto impactante para un chico de constitución delgada y de seis pies de estatura.
La recuperación fue muy dura. Pero
su determinación, lo llevó a graduarse de la escuela médica. Nueva energía nació en él
y su lucha por completar su especialidad médica se vio nuevamente empañada por la aparición de un nudo
en la ingle derecha. Su cirujano le confirmó sus sospechas, un agresivo linfoma que lo obligó a someterse a
un intenso tratamiento de quimioterapia cada tres días que le causó efectos secundarios como náuseas,
mareos e insomnio, entre otros. Al final del tratamiento, su oncólogo lo felicitó por haber sobrevivido un tratamiento
difícil, con una baja estadística de sobrevivencia de uno de cada diez. Así que con cuarenta libras más
ligero, sin pelo y piel grisácea, Eric superó una etapa que lo dejó con una energía
y de un hombre de noventa años.
Recuperado
totalmente de la falta de energía, pérdida de memoria, neuropatía en sus manos y los pies, finalmente
en junio del 2008, su sueño se hizo realidad al graduarse como cirujano con una beca para proseguir la especialidad
en cirugía de mano. Un momento para él agridulce, ya que el fallecimiento de sus padres ese mismo año
no le permitió la celebración imaginada.
Hoy Eric mira hacia atrás con una gran sonrisa y mucho positivismo ya que para él, este
traumático proceso, fue como “una bendición” que según asegura lo ha hecho entender la cercanía
de la muerte y como profesional ser mejor médico y sobretodo mucho mejor ser humano. ______________________ Derechos Reservados© 2011
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